LA BANDA’s: No hay público, no hay banda

La finalidad de esta agrupación no podría descifrarse con facilidad. Tras editar un disco en vinilo sacude el escenario local con improvisaciones que refrescan el sentido de la experimentalidad, una recuperación por el formato ‘jam sessions’ que ya comienza a notar sus frutos en la incipiente escena. Directo de nuestros archivos del fanzine La Resistance.

Diego Hernández es el gestor de este colectivo de inspiración sicodélica, un grupo de amigos que al alero de talleres de exploración llegaron a crear lisérgicas improvisaciones grabadas en cintas de casete. Cerca de 200 cajitas con “jam sessions” adornan la colección del pintor santiaguino, que además sortea su taller entre instrumentos viejos, rotos y fieles, los que siempre acompañan las aventuras sónicas que éste inicia con sus amigos cada vez que se reúnen en torno a la creación libre, un ritual que la arrastra más de una década y del cual se desprende su primera placa en vinilo, editada por el sello Pastabase.

El concepto musical que arrastra es un complejo ejercicio de influencias, las que varían tan rápido como sus integrantes. Nombres como Velvet Underground, KrautRock o Art-Punk son los que se acercan a una amalgama espesa de combinaciones de improvisación, todo en formato de baja fidelidad, una salida a la galaxia sonora de un ruido que no escuchas. Nombres como Álvaro Daguer, Eduardo Streeter o Hugo Chávez, bandas como The Cindy Sisters o Watch Out! son las coordenadas cercanas al colectivo que por estos días es responsable del surgimiento de experimento y riesgo, sonidos prohibidos que deambulan por nuestras calles.

¿Cuáles son las inspiraciones que llevaron a formar La Banda’s?
Cuando estaba en la Universidad, iba al taller de un amigo, Joe Villablanca, y él tenía una banda, Maestro, y lo vi trabajando con un Casio Tone. Yo a veces grababa experimentos con casetes, pero me cambié al Casio y empecé a hacer un jam con bajo y Casio y seguía grabando con casetes.

¿Había un gusto por el sonido lo-fi?
Gusto siempre había, pero más que nada, era la manera más cercana que teníamos de hacer las cosas, te comprabas instrumentos que no eran caros donde experimentabas sonidos que igual eran interesantes. Hay ruido, hay otras cosas que uno también quiere grabar.

Siempre grabando…
Claro, la idea era experimentar también grabando y creando para el caset. Al tiempo después tuve un computador y ya era muy tarde para aprender, entonces ahora grabamos con otras cosas. Tenemos un grabador de cuatro pistas y un equipo que graba súper bien, con micrófonos, al mínimo.

¿Cuál es la relación con otros formatos de audio?
A mi el formato CD no me molesta, claro que el vinilo suena mejor, pero está bien, no es tan grave. Ahora, nosotros siempre pensamos que el CD era muy cotidiano, muy doméstico, algo que no tiene mucho sentido para lo que hacemos, pero incluso hay un promocional del disco e incluimos un tema en un compilado de Jacobino Discos. Ahora saldrá un split junto a Watch Out! y dos bandas peruanas que se editará allá, en CD.

¿Cuál es el sentido que otorga para ustedes el vinilo?
El vinilo da una presencia distinta, nos encantaría editar siempre en vinilo, pero no es una exigencia tampoco, todos saben lo que significa el vinilo. Es la diferencia a tomarse un buen vino en una copa o en un vaso plástico, o no?

¿Como se gestó la posibilidad de editar?
Desde que supimos que saldría, pasaron cerca de ocho meses, entonces fue un proceso algo gradual. Al principio el estado era de incredulidad, había que esperar tres meses, pero el asunto se fue alargando y alargando, entonces pensábamos mucho en eso. Pero cuando llegó, siempre fue de satisfacción, o sea, el objetivo ya se cumplió en esta banda, perfectamente podríamos acabar ahora sabiendo que cumplimos el objetivo principal.

¿Cuál fue la experiencia de trabajar con Pastabase?
La gente del sello es muy cercana, es casi nuestro sello, algo muy cercano entre uno y otro, pero fue una sorpresa que nos ofrecieran grabar. Era algo natural, pero igual fue muy correcto. El sello nos dio muchas libertades y eso se agradece. Mandé un master, hubo un par de temas que discutimos, pero el disco se editó tal cual, entonces es un respeto del que uno se siente agradecido, por un respeto a cómo trabajamos en la banda.

¿Qué sensación deja el lanzar un disco como La Banda’s?
Después de cumplir el objetivo, que era el disco, yo me desconecto de lo que viene. Soy pintor, entonces tengo esa mecánica de que hago un cuadro y después que lo termino, paso a pensar en otras cosas. Estaba preocupado de hacer música que me gustara a mí, algo que me gustara y fuera muy personal, no hay público, esto no es algo que aspire a ser como atractivo. Obvio que quiero que se escuche, que la gente pueda probarlo, pero no es algo que vaya a la caza de una audiencia.

¿Como se relaciona este registro con tu trabajo plástico?
Siempre fue hacer una banda sonora, estar en mi taller, donde se juntó gente. De antes empecé haciendo talleres de dibujo, después eso mutó en hacer música, naturalmente pasamos a los instrumentos y se armaron los jams creativos, sesiones musicales que llevaron a La Bandas.

Todos queríamos estar en el mismo estado, era una terapia donde todos queríamos sentirnos muy bien, pasarlo bien, un ocio creativo súper provechoso. De eso quedaba el registro en casete, y yo los empecé a escuchar mientras pintaba.

Cómo afectó esta música en tu modo de pintar?
Fue peligroso, por ejemplo, habían momentos en los que vivía solo, y grabábamos cosas como zumbidos, acústicas y ruido que me llevaban a hacer blanco sobre blanco, algo muy aislado que era muy complejo.

¿En qué momento comienzan a tocar más seguido?
Nosotros nunca habíamos tocado en vivo, pero estos dos últimos años tocamos cerca de treinta veces, eso es mucho para La Banda’s, incluso el nombre que tenemos nunca surgió premeditadamente, sino que llamábamos a la banda así porque no era algo que tuviera un nombre, una cosa hacia fuera, no somos una banda, no hay banda.

¿Y qué cambios trajo consigo esta transformación?
Tuvimos que empezar a cachar cosas a la hora de tocar; juntar la plata, coordinar el trasporte, armar en escenario, esperar, cobrar, entre otras cosas, son cambios que llegaron con el disco editado.

¿Cuáles son las características que se cuidan luego de editar este primer disco?
Me interesa que se mantenga cierta precariedad, que se convierta en un riesgo. No hay fórmulas probadas, cuando tocamos con algunas bandas es súper cómodo para nosotros, pero ahora la formación es más variable y siempre ha sido complicado juntarse, entonces la seguridad del disco editado no está, son momentos que reflejan una pequeña parte, que han ido cambiando.

Llegaron incluso a tocar con Chris Corsano…
Diría que ese fue nuestro peak (bromea). Pero fue algo muy piola, nos juntamos con Corsano el día anterior y fue muy piola. Pero en la prueba de sonido estábamos nerviosos, no cachábamos mucho, hasta que vi que el tipo estaba atento y se interesó, le gustó, entonces se dio todo muy relajado. El público fue raro, llegó gente desconocida y fue muy perceptiva, nos gustó.

Existen mayores planes para el futuro?
No sabemos nada, la banda es flujo nomás. Tenemos ganas de tocar, ver si salimos afuera, pero estamos empezando a ver. Tocamos con Alan Curtis en una tocata bien buena, quizá salga algo por ahí, no sería malo.