ECOSIDIO; La satisfacción del tiempo

A 20 años de sus primeros gritos, hoy el discurso de Ecosidio permanece intacto, la necesidad de plantearse como banda de protesta es un ejercicio que exige mayor atención. En la defensa de nuestros pueblos, nuestra gente y su ciudad, es el trío de Talcahuano el que viene a reafirmar sus convicciones.

Hablar de Ecosidio es poner las cosas bajo hechos y no promesas, una banda que ya definió su camino con dos décadas de trayectoria, lo que deja claro la actitud que hay tras este camino, una banda que ha insistido y se mantiene vigente, ‘en la ruta del que no se rinde’, como rezan a su paso. Es que las cosas nunca cambiaron, la seudo democracia trajo consigo una oscura transición, la que su vocalista, el Ciego, sdefine directo desde una mirada social; ‘pasamos de ser pobres a ser arribistas’. Y aquí están para explicar su método.

Cómo reaccionó la gente del barrio con el nacimiento de Ecosidio?
Era complicado, súper extraño, en Talcahuano no había mucho conocimiento de bandas o tocatas, estaban los milicos, lo que generaba toda una situación de terror. Pero más que por la banda misma, la gente nos cachaba extraño por el pelo largo, por la pinta, la que no dejaba de ser tan ajena como la de los milicos, que era asquerosa.

Una postura bien punk para la época…
Por lo mismo, siempre nos ligaron al punk, pero nosotros no teníamos mucho de punk, éramos trasheros, metaleros, aunque claro que en esos años (a fines de los ochenta) al final terminaban todos juntos, las tocatas eran momentos donde se juntaban de distintos lados, todas las bandas, el reventón, era punk en el hecho de ser tan agresivo para lo penca que era todo.

Cómo era la vida en Talcahuano en esos años?
Imagina que en ese tiempo no habían normas muy altas, ni tantas leyes ni tecnología, entonces hubo un momento en que, de Gaete en adelante, todo se volvió tóxico, una nube sobre la ciudad, el agua negra, o roja, y un aroma pestilente, la muerte misma del ecosistema

Cuánto afectó eso en la vida de la gente del puerto
Cuando era chico, vivía a una cuadra de la playa, entonces iba a pata pelá a bañarme, jugaba  todo el día en la playa, excelente vida, y de repente hubo un momento en que mi viejo ya me prohibía meterme al agua, algo muy extraño, pero creciendo, empecé a entender la volá y el golpe era grande; esta ciudad estaba cagando.

Era fácil la asociación al nombre, como llegaron a Ecosidio?
Cuando empezamos, estábamos en toda la onda del hardcore, estas bandas con siglas, como GBH, de hecho nos llamábamos DAD (Death Anarchy Destruction). Después el Negro Lagos (batería) llegó con el concepto y claro, se ajustaba a todo, entonces ahí quedó.

Qué significaba para ustedes en ese tiempo tener una banda, un sentido que mantengan hasta hoy .
Nosotros creemos que en la juventud uno abraza ideales, de ahí te construyes valores que no debemos perder, entonces más que abandonarlos al crecer, es una etapa de responsabilidad, donde uno define su futuro.

Gracias al tiempo pudimos crecer, ser adultos, y mantener nuestro discurso, una actitud consecuente que deberían tomar todos pensando en el futuro, en cómo te vas a acordar cuándo empezaste a ser responsable.

UNA BANDA SOCIAL

A pesar de los años, y del reconocimiento, la génesis de este trío se produce a finales de la dictadura, donde escaseaba una cultura musical que recién venía despertando, menos aún, no existía la tecnología actual que permite a una banda darse a conocer. Son cuatro placas las que adornan en quince años un sonido contestatario. Desde “¿Qué te pasó Thno?” en 1992 hasta el recién editado “Ciudad Tumba”, el 2007, canciones que insisten, sonidos que recuerdan la etapa más cruda del horror punk, escuela que incluso se vio matizada en la actitud muy a lo ‘Misfits’ que adoptaron ya en los noventa. Es que la mutación de Ecosidio ha procurado llamar la atención en función de avanzar.

Cómo llegaron a grabar un disco
En ese tiempo era bastante difícil, durante el 92 un amigo nuestro, ‘Trashito’, que trabajaba en la radio de la UBB pudo conseguirse una mañana para grabar. Recuerdo que era un sábado, y agarramos papa y fuimos con nuestras cosas. Grabamos lo que vino a ser nuestro primer disco, una volá super artesanal, a pesar de los equipos análogos que había, le dimos con todo el power y salió, en ese tiempo, en caset.

Qué tal estuvo la promoción?
Estaba toda la onda del caset, andar grabando y regrabando cintas, con todo lo que eso incidía en el sonido, era la cultura del ‘boca en boca’. Recuerdo que he escuchado ese disco en todas partes, sonando pésimo, pero sonando.

Nunca estuvo muy presente la grabación de discos
En general nunca enganchamos con el rollo de grabar discos, de tocar tanto, tampoco teníamos plata, nosotros nos compramos instrumentos recién después del 2000, cuando ya teníamos nuestros trabajos y nuestras familias.

No fue una historia como la típica banda de rock
Ecosidio es una banda social, más allá del rock, del género, la banda tiene un sentido y postura súper comprometidos con la gente, con la tierra. No tuvimos nunca una intención de ganar plata con esto, no había caso, nuestras necesidades eran otras, las de tener espacios donde decir estas cosas, dar la pelea.

Cuál fue el período más difícil
Cerca al año ’97 tuvimos un bajón que casi terminamos con la banda. Nosotros somos de una escuela de la música más acelerada; heavy-trash-hardcore, harto metal, entonces en ese tiempo vino la volá del grunge, que era un género muy ‘pajero’, los locos andaban paveando todo el día, la cosa dejó de tener sentido.

Lo que definió esa onda debe ser el período de transición que tuvo el país. Salimos de una situación tan negra, como lo fueron los milicos, que teníamos que sacudirnos de todo ese polvo, de esa suciedad, entonces no era una etapa fácil, era un momento de decisión, donde finalmente en muchos casos terminó por propagarse la mierda, el país tuvo otros vicios de parte de quienes lo manejan, y la cagá no mejoró demasiado para la gente.

A  20 años de comenzar a tocar, qué es lo que se espera del futuro.
Cumplir 30, no sé, seguir nomás, creo que pudimos demostrar que seguiríamos en el momento en que nos convertimos en adultos, con trabajo y otras cosas de la vida, entonces ahora ya podemos decir que esto será para siempre. No hay mucho que pensar.

Y qué es lo que lo mantiene
Creo que al mismo tiempo que vamos tomando cuerpo con los años, persiste un deseo de seguir, de probar, e insistir, lo pasamos bien tocando, nos encanta, las ganas de tocar siempre persisten.

Qué es lo que extrañan en las bandas actuales que han podido ver.
Faltan cojones, las bandas de ahora son un reflejo del estado de las cosas y son bastante fomes, son todas de plástico, si bien la situación en la gente que mueve esto no ha cambiado, es la postura fácil de las bandas la que conlleva a que todo ahora sea pura imagen, uno debe mantener un discurso, tener una consecuencia.

Qué queda en el cuerpo después de toda esta trayectoria
Cuando uno repasa todo lo que hicimos con la banda, lo que se logró, queda la confirmación de que era necesario, que todo lo que dijimos al final teníamos razón y hoy, podemos disfrutar en cierto modo, de cómo se fueron originando diversos movimientos, de que la gente fuera buscando respuestas, el futuro, lamentablemente, nos dio la razón.

Qué sello quedará de la banda.
La actitud, ante todo, la actitud permanece siempre.