Reynols; de la ironía al mito

El legado de esta agrupación argentina forma parte de lo excéntrico de la música. Años después de su disolución, su sonido aún derrocha un sentido por la ironía e irreverencia defendidos dentro de lo vanguardista y puro, siendo su discografía un objeto de consumo artístico entre aficionados que otorgan valor a su propuesta.

Los Reynols de Argentina ocupan un espacio dentro de los fenómenos musicales más bizarros de la música. Haciendo un poco de historia, Reynols es una agrupación argentina formada a comienzo de la década de los noventa y que se diluye en 2004, dando paso a una leyenda que es parte de los capítulos de culto del rock experimental sudamericano. Liderados por Miguel Tomasín, el grupo ha editado una infinidad de registros que forman una discografía de difícil acceso, esto porque diversos discos fueron editados en distintos países, impidiendo una total recopilación de su material, que ellos mismos calculan en cien discos.

Su música se plantea como un estudio experimental, siendo sus interpretaciones objeto de arduos análisis, justificados en la propuesta de una banda que ejecuta desde la ironía, entregando fundamentos que otorgan un espacio de seriedad al peso de su propuesta. Calificados dentro de la vanguardia, el rock o el noise, su música muchas veces suena a típicas composiciones rocanroleras, adquiriendo en algunos momentos un nivel de altísimo valor vanguardista, ya sea en la ejecución de instrumentos o a través de composiciones más ligadas al estudio artístico de la música que una composición convencional de formato canción.

La presencia de Miguel Tomasín es uno de los aspectos a considerar en la impronta del grupo. El vocalista y baterista de la agrupación posee Síndrome de Down, siendo una de las pocas bandas en el mundo que integran a un discapacitado en su formación, un hecho pionero en el camino de la integración de discapacitados a través del desarrollo musical, el que nace de la relación de amistad musical de Tomasín con el músico Alan Courtis, quien pasa a tocar la guitarra. Lo cierto es que Tomasín ocupó un lugar privilegiado y no diferencial al interior de la banda, siendo un hombre que mostraba interesantes dotes musicales, implantando su apropiación de la música como una justificación también al poder expresivo que ésta tiene en la relación de Miguel con su entorno. Lejos de ser un consentido, la posición de Tomasín en el grupo fue proporcional a la atención que su presencia provoca sobre la banda.

Lentamente, la figura de Miguel comenzó a adquirir un liderazgo autoritario que agotó la paciencia del resto del grupo, siendo uno de los supuestos motivos que acabaron con la vida de los Reynols. Desde luego que Miguel no es un niño normal, pero si nos preguntamos ¿qué es lo normal? las respuestas justifican no sólo su presencia, sino también la propuesta experimental de una agrupación vanguardista.

Por un lado, este hecho puede ser vilipendiado por muchos quienes acusan en Tomasín la manipulación de su enfermedad en función de lograr publicidad gratuita para la banda, desconociendo algún valor en la propuesta musical. Lo cierto es que dentro de su discurso existen aspectos que abren el debate y pueden dar paso a juicios dispares.

Lo interesante es que encontramos capítulos que dan para desconfiar de la banda, pero más tarde el tiempo otorgaría bonos de autenticidad a la propuesta del cuarteto.

Dentro del absurdo, encontramos la participación de Reynols en el programa televisivo del doctor Mario Socolinsky, ‘La salud de nuestros hijos’. Este es un programa de televisión dedicado al cuidado de niños discapacitados y la banda se presenta casi como una burla al programa, presentando como propio de Reynols un vinilo con un plátano en la portada (que no es sino descaradamente, el disco de la Velvet Underground). La jugarreta no terminó ahí, y luego de la sorpresa de Socolinsky, la banda finalmente queda estable en el programa de televisión.

En las páginas más irónicas y artísticas, encontramos algunos discos cargados de rareza. Uno de ellos es la edición de ‘Blank Tapes’, un disco que recopila “los silencios” encontrados entre canción y canción de diversos vinilos recopilados”, montando un repertorio de manipulación de silencio. Otro disco ejemplar es ‘Symphony for 10,000 Chickens’, un disco que graba los ruidos que nacen de una faenadora de pollos. Peor aún, la propuesta de ‘Gordura vegetal hidrogenada’, un disco que no contiene nada en su interior, un registro vacío considerado como una estafa por quienes no consideran la ironía como parte de los aspectos artísticos a destacar en Reynols, quienes etiquetaban la caja vacía con “Este CD se desmaterializó hace 15 segundos”

Más allá de este debate, su imagen ha sido venerada por diversas personalidades de la música de vanguardia. Uno de los hechos serios e importantes en la carrera de los Reynols, es la colaboración que realizan con Paulina Oliveros, una de las compositoras de música experimental más destacadas del siglo XX. Estudiosa de la música, su trabajo forma parte del aprendizaje musical, del estudio de nuevas técnicas de audio digital, además de la experimentación a través de la electroacústica, siendo su herencia un gran valor a la música de nuestro tiempo. A fines de los noventa, Oliveros realiza grabaciones junto a la banda en Estados Unidos, dando luz al disco “Pauline Oliveros in the arms of Reynols”, un trabajo de improvisación sin ideas preconcebidas y con notable resultado, pudiendo ser éste el testimonio de valor que justifica la veta experimental de su trabajo.

Otro de los próceres que afianza la carrera de Reynols es Thurston Moore, quien se declara un seguidor de la propuesta de los argentinos, posición que involucra también a su banda, Sonic Youth, luego de algunos ensayos que Reynols compartiera con Lee Ranaldo.

Una de las vetas más importantes de este grupo es el trabajo posterior a su aparente disolución. Además de Tomasín, el grupo está formado por los hermanos Roberto y Patricio Conlazo, quienes trabajaron más tarde en Cosmic Mostacholli. El cuarto integrante es Alan Courtis,  (al fondo) quien ofrece mayor experiencia en el área de la música experimental, siendo  monitor de diversos talleres de integración musical para discapacitados, además de ser uno de los exponentes más activos del noise argentino, a través del colectivo Minexio. Courtis se presentó junto al ruidista Pablo Reche en diversas fechas en nuestro país, esto en marco del festival de música experimental Fobia 2008.

El año 2005 sale a la luz el documental ‘Buscando a Reynols’, de Néstor Frenkel, el que retrata la historia de la banda centrándose en la participación televisiva que Reynols ofrece en el programa del Dr. Socolinsky. El efecto de encanto que la banda produce sobre el conductor de este programa es similar al que intenta provocar el trabajo audiovisual, una suerte de defensa sobre la música de Reynols como una apertura espiritual que abandona toda práctica convencional, siendo una oportunidad de alejarse de lo lógico para aceptar cualquier manifestación artística más allá de la discapacidad.

La figura de este cuarteto permanece en los altos sitiales de la experimentación argentina, un espacio de privilegio que abre el debate sobre el peso de su propuesta. Ante todo, la provocación y la ironía han servido para entregar a la banda una etiqueta de culto que hoy es venerada por coleccionistas y cercanos a la música como objeto artístico. La presencia de Miguel Tomasín ha dejado un precedente sobre la integración social de niños discapacitados y desde luego que su discurso que enfrenta la posición más convencional sobre la sociedad y la música, un llamado de atención para quienes aún hacen la vista gorda sobre sus intenciones.

Larga vida a los Reynols!