La bendita alegría de Hermeto Pascoal
Más allá de la música, su figura histórica es un ejemplo de naturaleza y vida que lo tendrán siempre entre los más grandes exponentes del arte du Brasil.
A pesar de la tecnología y su apertura cultural, la música ha sabido mantener a ciertos ejemplos dentro del rótulo “de culto”, que los eleva incluso sobre los ya sobrevalorados clásicos. Artistas que han mantenido un bajo perfil mientras su obra se esparce paulatinamente por el mundo, con la belleza de un secreto y el destino de una leyenda, siempre condenados a la eternidad y el respeto infinito. Hermeto Pascoal es un músico de Brasil que hasta hoy mantiene viva su exploración musical, la que recíprocamente lo mantiene con energía a sus 73 años, siendo desde luego, un ejemplo de vigencia y dedicación que le reservan un espacio entre los grandes.
Pascoal es un destacado compositor, además de innato multiinstrumentista. Desde siempre, su vinculación con la naturaleza ha impedido clasificarlo dentro de un género específico, siendo el jazz y la improvisación las áreas que han cobijado su trabajo. Sus orígenes nos llevan al estado de Alagoas, al norte de Brasil, hijo de una familia muy pobre, la leyenda cuenta que por ser albino (al igual que sus hermanos), Hermeto estaba privado del trabajo agrícola, en función de evitar su exposición al sol, permaneciendo en casa durante todo el día y relacionándose con un entorno iluminado por la naturaleza y la intuición, debido a sus problemas de vista. Sin dinero siquiera para una radio, el joven Pascoal se acompaña del bandoneón que su padre toca en la banda local, el primer instrumento que, con poco tiempo, dominaría a la perfección. La dedicación y conexión inciden en que más tarde pueda desarrollar una prodigiosa relación con la música, transformándose en un múltiple intérprete siempre a través del aprendizaje autodidacta. Desde luego que esta característica se amplía si tomamos en cuenta la presencia que hay en su música de elementos naturales, como el viento y el agua, o la inclusión de animales en su obra, además de la utilización de cualquier objeto que origine sonido como algo especial para tocar, logrando armonías que nacen de la tierra, naturalmente.
A mediados de los sesenta, Pascoal comienza su interminable carrera musical. Invitado por Airto Moreira, forma junto a Heraldo de Montes y Theo de Barros el “Cuarteto Novo”, tocando piezas instrumentales que se diferencian de lo masificado, en las que sobresale su propia influencia nortina, dueños de un registro destacado y atípico que tuvo aceptación y respeto entre diversos públicos, sumando su propuesta al boom del bossanova y la tropicalia. Es el propio Moreira quien pone fin a esta agrupación para trasladarse a Estados Unidos, donde llega más tarde Hermeto Pascoal para grabar lo que conocemos como su primer disco personal; “Hermeto”, de 1970, conocido más tarde como Brazilian Adventure.
Más allá de tecnicismos doctos, el desarrollo del “albino loco” es innato dentro de la ejecución musical y la improvisación. El apogeo de los ’70 es la oportunidad para que la expresión naturalista del músico brazuca se identifique con las corrientes que surgen de un mundo disconforme. Es invitado a colaborar en la grabación del disco ‘Live Evil’ de Miles Davis, quien destaca la naturalidad de Pascoal calificando su figura como “la persona más impresionante que he conocido”. Finalmente, esta placa se graba con dos piezas de tan destacado invitado, sellando una relación de música y amistad que propicia la difusión del trabajo de Pascoal por los circuitos europeos ligados al jazz, enfocados en corrientes que añaden rasgos folclóricos al género.
Rápidamente, la obra de este artista adquiere una profundidad especial. En 1973 sale a la luz el disco ‘Música livre du Hermeto Pascoal’, siendo una placa que profundiza el aspecto más destacado del artista, la improvisación natural que deriva en una innata capacidad compositiva. En 1976 edita ‘Missa dos Escravos’, una placa que llama la atención por ser el disco donde Pascoal reafirma su concepto de “música del aura”; definición que justifica el uso de diversos elementos comunes, como una olla o un vaso con agua para crear música, además de gruñidos de cerdos y un relator radial, que forman parte de una cotidianidad reflejada en función de comprender el origen de las motivaciones artísticas, las que residen en el espacio natural del espíritu creativo.
La consolidación entre los músicos de su país natal se grafica en la intervención estelar que realizaría en el Festival de Sao Paulo, en 1978. Al año siguiente participa en el festival más importante de Suiza, oportunidad que da paso a su primera grabación en vivo, “Ao Vivo Montreux Jazz Festival”, la importancia de este registro radica en que su postura de mezcla y espontaneidad son parte de las influencias que lo ubican dentro de la base del jazz fusión. Esto se verá matizado con una postura más “sicodélica” que se plasma en su disco ‘Cerebro Magnético’, donde la experimentación escapa de cualquier clasificación y su música se abre a la historia como un registro excepcional.
Con la llegada del reconocimiento, la vida de Hermeto se transformó en un vertiginoso viaje por todo el mundo, entregando conciertos que deslumbran por su destreza musical y su espontánea naturalidad. Hacia 1988, su disco ‘Por diferentes caminos’ se convierte en el primer registro donde se encarga de tocar todos los instrumentos. La humildad que lo caracteriza le ha permitido desarrollar un repertorio cercano a las tres mil canciones, y su estilo libre se traspasa a diversos formatos, presentándose en solitario, en grupo o integrando orquestas. Hermeto Pascoal se casa con Aline Morena, una joven brasileña ligada a la música quien complementa el discurso del destacado artista, convirtiéndose también en la inspiración de nuevas creaciones que ya son editadas en formato dúo.

Es 22 de junio de 1996 y Hermeto Pascoal celebra su 60º cumpleaños. El festejo es sorpresivamente iluminado con una noticia que hasta el día de hoy nos deslumbra; Pascoal se dedicará durante un año a realizar composiciones diarias, las que comienzan al día siguiente y culminan en la obra ‘Calendario del sol’, que contempla, efectivamente, 365 composiciones enfocadas en que cada persona tenga una canción dedicada por Hermeto en el día de su cumpleaños. Esto originó a su vez, reversiones basadas en arreglos sobre este calendario, por la Itibere Orquestra Familia de Brasil, además de la Banda Hermética de Argentina, quienes contaron con el consentimiento del artista quien más tarde liberaría de cargos comerciales a toda su obra musical, en función de propiciar la creación musical de quien se inspire en su trabajo para derivar en nuevas composiciones. Un ejemplo de humildad atípico y separado del debate que hoy se da en relación con los derechos de propiedad con la llegada del Internet.
El pasado viernes, quizás sea la última vez que Hermeto Pascoal pise suelo nacional. De seguro que su concierto será una luz de esperanza para los asistentes quienes podrán apreciar la calidez humana y la destreza compositiva de una estrella mágica que ilumina el estrellato musical de Latinoamérica. Desde acá, nuestro más alegre homenaje a uno de los crack más grandes de la música de Brasil, música natural.
Larga vida a Hermeto Pascoal.







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