Primal Scream: Veinte años después

El grupo escocés llegó al Teatro Caupolicán celebrando los 20 años de su disco “Screamadélica”, el que fue tocado en extenso en un concierto explosivo. Ya se hace una tradición que grandes bandas de visita dediquen palabras al movimiento estudiantil, pero no siempre su mensaje es tan potente como en este capítulo de la historia.El grupo Primal Scream visitó Chile por segunda vez, en el marco de la gira del 20º aniversario de ‘Screamadélica’, uno de sus mejores discos que hoy se alza como excusa perfecta para dar la vuelta al mundo con un concierto de alto vuelo.



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El Teatro Caupolicán fue el escenario escogido para detonar la música, un local apropiado al que llegó poca gente, tal como ocurrió en su primera visita en 1993. Lo bueno de esto, es que en Chile se hizo el concierto en un concierto cerrado, a difrencia de Argentina, donde un estadio a medio llenar merma la situación.

En el Caupolicán, el sonido derivó hacia pasajes más rockeros y acoplados, sin espacio para sutilidades. En algunas ocasiones, un entorno casi galpónico permitió un homenaje serio a las orientaciones sónicas de esta banda,  cercanas a Stone Roses y My Bloody Valentine, con la que no sólo comparten la membresía de Gillespie, sino su estimulante intención para terminar un concierto. Viva MVB Arkestra.

Por su parte, Mary Pierce cumplió con la cuota de gospel necesaria para interpretar esta placa, una participación primordial y sobresaliente. Tanto como Gary “Mani” Mounfield, el bajista que cayó de Stone Roses para mover el piso con extractos reservados para destacarse. “Hola Santiago, chuchetumadres”, fue la honesta presentación del británico, quizá emputecido porque el asunto no empezó a la hora, el bajista supo no pasar inadvertido y su presencia se agradece.

El vocalista y líder de Primal Scream, Bobby Gillespie, destacó por su capacidad vocal y sutil desplante en escena, quien dedicó breves palabras en español a la audiencia. “Esta canción es por las protestas chilenas”, fue su mensaje más consistente, presentando el corte de sicodelia y gospel “Come Togheter”.

El concierto contempla la interpretación de todo el disco, pero en otro orden, además de piezas exquisitas de discos como “Xtrmntr” y “Give Out But Don’t Give Up”.

Luego de ochenta minutos de concierto, el show culmina con un juego de luces y una estimulante batería de sonidos, dejando en claro las intenciones de la banda por mantener su vigencia luego de dos décadas de editado su disco cúlmine.